Comunidad ciclista de Leganés y zona sur de Madrid
No importan las inclemencias meteorológicas, si nieva, diluvia o los termómetros caen por debajo de cero. Cuando el tráfico se colapsa, burlan los cláxones y templan los nervios. Avanzan contra reloj entre un tetris de vehículos. Para los bicimensajeros, la jungla del asfalto es su hábitat natural. La desafían a diario hasta alcanzar su destino. Y siempre a tiempo.
Aunque los pioneros forjaron su leyenda en las grandes capitales de Europa y Estados Unidos, decenas de mensajeros se juegan el tipo a diario en las calles españolas.
Iván García cuenta los segundos en pedaladas mientras exprime su 'single-speed' por el corazón de Valencia. En apenas ocho minutos recorre más de dos kilómetros para entregar un paquete en la calle Guillén de Castro.
Apasionado a las bicicletas de piñón fijo, similares a las utilizadas en los velódromos (sin marchas ni frenos), Iván ya probaba su destreza en las angostas calles del centro urbano antes de que su afición por las dos ruedas se transformara en un empleo remunerado.
En su particular pugna contra el crono lleva al límite la ordenanza municipal de Circulación, que sólo permite pedalear por la calzada y los carriles-bici. Aún así, no duda en subirse a la acera si es necesario en busca del itinerario más corto.
Sus maniobras con el manillar son rápidas y precisas, pero no están exentas de riesgo. Los bici mensajeros se integran en el tráfico como un elemento más, a pesar de que son mucho más vulnerables que el resto de vehículos.
Con el desarrollo que mueve con cada pedalada es capaz de mantener el ritmo de circulación, en torno a 40 kilómetros por hora. "Es importante porque en ciudad no se puede circular siempre por la derecha. Hay que situarse en el carril correcto para poder ir de un punto a otro por el trayecto más corto", explica.
Iván admite con sorna que se requiere de cierta dosis de inconsciencia para enfrentarse a la circulación de una gran ciudad, aunque prevalece que el principio de precaución: "Tienes que mirar al frente y a la vez estar atento a todo. A los coches que pasan por tu lado pero también a los estacionados, porque pueden abrir la puerta o sacar el morro de golpe".
En ocasiones, llegan a saltar chispas sobre el asfalto. Sobre todo con los taxis. "A veces te pitan o pasan a tu lado para recriminarte algo. Pero si sabes que vas bien pasas de ellos", expone con serenidad.
Sus ingresos dependen del número total de envíos. Iván comparte las salidas con otro compañero, que compagina esta actividad con sus estudios. Ambos se turnan para repartirse las ganancias.
Bicitrans, la empresa de mensajería urgente para la que trabajan, apenas ha cumplido dos meses de vida. Al frente de la misma se halla Ronald De Ruiter, un joven emprendedor holandés de sólo 30 años que ha apostado por este proyecto sostenible en una ciudad donde la bicicleta ha eclosionado definitivamente.
"La idea brotó el pasado mes de octubre. Me sorprendió ver bicimensajeros recorrer Berlín y Varsovia a pesar de la nieve y el frío. También en Estonia, donde el termómetro marcaba siete grados bajo cero. Pensé que si allí triunfaba este negocio podía hacerlo también en Valencia", detalla.
De Ruiter ofrece tres tipos de servicios en función de la urgencia del traslado. Desde el más económico, con un tiempo máximo de 24 horas, hasta el envío más rápido, que garantiza la entrega en menos de dos horas. La mayoría en mucho menos.
Lucha por abrirse un hueco en el mercado de la mensajería urbana, con el permiso de los transportistas 'pirata': "En el estudio del plan de empresa no teníamos en cuenta el mercado negro. Cobran tres euros por envío y se mueven con sus propias 'scooters'. La mayoría en negro".
Sus mensajeros no sólo transportan mercancías, también realizan gestiones. "Enfocamos nuestros servicios a particulares pero sobre todo a empresas. A protésicos dentales, abogados, gestorías, arquitectos, ingenieros... Les ahorramos el viaje y la espera obligada si tienen que presentar papeles. El tiempo es oro y no hay razón para perderlo", añade.
Ronald apuesta por abaratar al máximo los costes para repercutir este ahorro a los potenciales clientes. "Aunque el factor medio ambiental es un reclamo más, al final se mira el coste de cada factura", insiste. Bicitrans no gasta un euro en gasolina. Son las piernas de Iván. Un bicimensajero en las calles de Valencia.
Para ver todo el articulo y el video incluido , os dejo el link:

Comentario por J.C.Serr@no el abril 29, 2012 a las 10:31pm Para que te respeten ,tienes que respetar...y tu libertad termina donde empieza la de tu vecino,,,,,,
Si no respetas las normas de circulacion ,,,pues no me parece que sean respetables,,,estos dejan mucho que desear,,,,,se nota que no convives con ellos en el trafico rodado por la ciudad
No creo que sean ningun ejemplo a seguir
Comentario por Javi el mayo 1, 2012 a las 2:17pm No me apaño con la de spinning asi que con una de piñón fijo me subo al primer coche que vea.
Me ha recordado la película Quicksilver, qué tiempos aquellos!!!
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